

CASO ADIDAS
Industria: Artículos deportivos
Alcance: Argentina
Después de más de ocho años trabajando con Adidas en diversidad y género, apareció un desajuste concreto: la marca ya ofrecía prendas unisex, pero muchos equipos no sabían cómo interactuar con clientes de género fluido. Diseñamos un dispositivo de microteatro en oficinas y locales para trabajar esas situaciones en vivo, seguido de espacios de reflexión. Las intervenciones involucraron también a clientes que presenciaban las escenas, generando un impacto directo en la experiencia en tienda y en la forma en que los equipos interactúan.
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Desafío
En el marco de un trabajo sostenido con Adidas durante más de ocho años en iniciativas vinculadas a diversidad, perspectiva de género e inclusión, la marca necesitaba acompañar la incorporación de productos orientados a personas de género fluido en sus locales.
El desafío no era solo estratégico, sino operativo: muchos equipos no contaban con herramientas para interactuar con clientes desde la diversidad en situaciones concretas del día a día.
No se trataba solo de conocimiento, sino de una incomodidad práctica: cómo nombrar, cómo dirigirse, cómo generar una experiencia respetuosa sin temor a equivocarse. Hacía falta abrir esa conversación de forma situada y no convencional.
Intervención
Diseñamos una serie de sesiones de microteatro en oficinas y locales de Adidas Argentina como dispositivo para trabajar esas tensiones desde la experiencia.
A través de escenas breves inspiradas en situaciones reales, pusimos en juego dilemas cotidianos vinculados al uso de pronombres, la interacción con clientes y la convivencia con la diversidad en el espacio de trabajo.
En los locales, las intervenciones sucedían en horario abierto, integrando también a clientes que presenciaban las escenas. Cada función cerraba con un espacio de reflexión moderado por una actriz y psicóloga, donde los equipos podían procesar lo visto, compartir dudas y construir colectivamente nuevas formas de interacción
Resultado
El proceso permitió transformar una incomodidad difusa en una conversación concreta y habilitada, dando lugar a un lenguaje compartido y a mayor confianza en la interacción con clientes.
Las intervenciones en tienda no solo impactaron en los equipos: también generaron momentos de conexión con el público, con clientes que se detenían a ver las escenas, se involucraban y reaccionaban positivamente, integrando la experiencia al espacio comercial.
Más que una capacitación, fue un cambio en la práctica cotidiana: una forma distinta de habitar el espacio de trabajo y de vincularse con la diversidad, con impacto directo en la experiencia en tienda.